Las garrapatas y pulgas en mascotas se eliminan combinando un antiparasitario adecuado al peso del animal con una desinfección del entorno donde vive. No basta con tratar al perro o al gato: los huevos y larvas se acumulan en alfombras, camas y rincones, y reinfestan en pocos días si no actúas sobre ambos frentes. El tratamiento de parásitos en el perro y el gato funciona mejor cuando es continuo, no reactivo. Aquí explicamos cómo detectarlos, qué productos usan los veterinarios, cómo prevenir garrapatas en el gato y por qué un seguro veterinario cambia las cuentas cuando aparece una enfermedad transmitida por estos parásitos. La picadura de una garrapata no es solo una molestia: puede contagiar patologías graves que disparan la factura veterinaria.
Cómo reconocer una infestación de pulgas y garrapatas
Las pulgas se delatan antes por sus efectos que por su presencia. El animal se rasca de forma compulsiva, aparecen costras en la zona lumbar y, al peinar a contrapelo, salta una mota negra: son las heces de pulga, que al humedecerse tiñen de rojo por la sangre digerida.
La garrapata sí se ve. Se adhiere a la piel —orejas, cuello, axilas, entre los dedos— y crece a medida que se llena de sangre. Una hembra repleta puede alcanzar el tamaño de un guisante. Revisa al animal con las manos tras cada paseo por zonas de hierba alta o bosque, que es donde acechan.
- Rascado persistente y mordisqueo de la base de la cola.
- Pérdida de pelo en parches y dermatitis por hipersensibilidad a la saliva de la pulga.
- Puntos negros (suciedad de pulga) en el peine.
- Bultos duros adheridos a la piel: garrapatas en distinto grado de alimentación.
- Anemia en cachorros o animales pequeños con infestaciones masivas.
Tratamiento: qué antiparasitarios usan los veterinarios
El tratamiento de parásitos en el perro y el gato se apoya en cuatro formatos. Cada uno tiene su lógica según el estilo de vida del animal y el grado de infestación.
| Formato | Duración aproximada | Indicado para | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Pipeta (spot-on) | 3-4 semanas | Uso preventivo mensual | No bañar al animal 48h antes/después |
| Comprimido masticable | 1-3 meses según producto | Perros que se bañan o nadan | No depende del pelaje ni del agua |
| Collar antiparasitario | Hasta 8 meses | Protección prolongada | Vigilar irritación en el cuello |
| Spray / champú | Acción inmediata, corta | Choque inicial ante infestación | Complemento, no sustituto del preventivo |
Los principios activos más extendidos pertenecen a la familia de las isoxazolinas (afoxolaner, fluralaner, sarolaner), presentes en marcas veterinarias como Bravecto, NexGard o Simparica. Actúan por vía sistémica: el parásito muere al picar. Para los antiparasitarios de mascotas destinados al gato, comprueba siempre que el producto sea específico felino —algunas moléculas seguras para perros, como ciertas permetrinas, son tóxicas para los gatos.
Para retirar una garrapata adherida, usa una pinza fina o un gancho específico. Sujeta el parásito lo más cerca posible de la piel y tira con firmeza sin girar bruscamente. No la quemes ni la cubras de aceite: esos métodos hacen que regurgite y aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades.
Prevención: el plan que evita la próxima infestación
Prevenir sale más barato que tratar. Para prevenir garrapatas en el gato y proteger al perro durante todo el año, la pauta habitual combina protección sobre el animal y control del entorno.
- Desparasitación externa mensual (o según la duración del producto), sin interrumpirla en invierno: con calefacción, las pulgas sobreviven dentro de casa.
- Lavado de textiles —camas, mantas, fundas— a 60 ºC para destruir huevos y larvas.
- Aspirado frecuente de alfombras y rincones, tirando la bolsa después.
- Control del entorno exterior: cortar hierba alta del jardín reduce el hábitat de la garrapata.
- Revisión manual tras paseos por el campo, prestando atención a orejas y dedos.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la red europea ESCCAP recomiendan adaptar la frecuencia al riesgo real de cada zona. En regiones mediterráneas y en primavera-verano, el riesgo de garrapata es alto y conviene no aflojar la pauta. Organismos veterinarios europeos vienen alertando desde hace años de que el cambio climático está alargando la temporada de actividad de estos parásitos, de modo que la protección estacional ya no cubre lo que cubría.
Por qué un seguro veterinario importa con estos parásitos
La picadura de garrapata no se queda en la piel. Estos parásitos transmiten enfermedades que requieren diagnóstico, analíticas y tratamientos prolongados, y ahí es donde la factura se dispara.
- Ehrlichiosis y anaplasmosis: bacterias que provocan fiebre, anemia y problemas de coagulación.
- Babesiosis: destruye glóbulos rojos y puede necesitar hospitalización.
- Enfermedad de Lyme: causa cojeras, fiebre y afectación renal.
- Dipilidiosis: la pulga transmite la tenia Dipylidium caninum si el animal la ingiere al lamerse.
Un seguro veterinario que incluya cobertura de enfermedad cubre las pruebas y el tratamiento de estas patologías, que sin póliza pueden suponer varios cientos de euros entre analíticas, fármacos e ingreso. Conviene revisar dos detalles antes de firmar:
- Periodo de carencia: muchas pólizas no cubren enfermedad durante las primeras semanas. Contrata antes de la temporada de riesgo, no cuando el animal ya está enfermo.
- Franquicia y límites anuales: comprueba qué porcentaje asumes tú y el tope de gasto cubierto por anualidad.
Algunas pólizas incorporan, además, una bonificación o reembolso parcial de los antiparasitarios para mascotas dentro del módulo de prevención. No es lo habitual, pero sí un argumento de peso al comparar. Si quieres ordenar este gasto dentro del presupuesto familiar, en este blog de finanzas personales encontrarás criterios para encajar seguros recurrentes sin descuadrar las cuentas del mes.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo desparasitar a mi mascota contra pulgas y garrapatas?
Lo habitual es una protección continua durante todo el año, ajustando la frecuencia al producto: las pipetas suelen ser mensuales y algunos comprimidos o collares duran varios meses. En zonas de riesgo alto, no conviene interrumpir la pauta ni en invierno.
¿Puedo usar el antiparasitario del perro en mi gato?
No sin confirmar que el producto es apto para gatos. Algunas moléculas seguras para perros, como ciertas permetrinas, resultan tóxicas para los felinos. Usa siempre formulaciones específicas felinas y consulta al veterinario ante la duda.
¿El seguro de mascotas cubre las enfermedades que transmiten las garrapatas?
Las pólizas con cobertura de enfermedad suelen cubrir el diagnóstico y tratamiento de patologías como ehrlichiosis o babesiosis. Revisa el periodo de carencia y la franquicia, porque condicionan cuánto te reembolsan y desde cuándo.
¿Cómo quito una garrapata sin riesgo?
Con una pinza fina o gancho específico, sujetando el parásito junto a la piel y tirando con firmeza sin girar bruscamente. Evita quemarla o cubrirla de aceite: esos métodos aumentan el riesgo de que transmita enfermedades.
¿Las pulgas pueden vivir dentro de casa en invierno?
Sí. Con la calefacción encendida, el ciclo de la pulga continúa en alfombras, sofás y camas del animal. Por eso la prevención debe mantenerse todo el año y combinarse con limpieza del entorno.
El siguiente paso
Coge una agenda y marca hoy mismo la próxima fecha de desparasitación externa de tu mascota según la duración del producto que uses. Si todavía no tienes seguro veterinario, aprovecha para comparar al menos tres pólizas fijándote en el periodo de carencia y en si cubren las enfermedades transmitidas por garrapatas: contratarlo antes de la temporada de riesgo es lo que marca la diferencia cuando llega la picadura.


